Lago en sepia
FOTOGRAFÍA TOMADA EN EL EMBALSE DE RIOSECO, ASTURIAS, ESPAÑA.CAMARA CANON EOS 700, OBJETIVO SIGMA ASPHERICAL 28-200 IF
PELÍCULA FUJI NEOPAN SS 100 ISO
Eran aproximadamente las diez de la mañana de aquel domingo de mediados de noviembre. La niebla estaba a medio camino entre el cielo y la tierra y las aves todavía no habían salido a buscar comida.
La fotografía podría haber sido tomada hace cincuenta o setenta años y sería igual. Tiene ese aspecto envejecido que la hace, al menos en mi opinión, atractiva.
Hay algo tétrico en las fotografías en sepia, cuando las miro me inquieto un poco, es como si esperase que una serpiente enorme saliese del agua. Es el misterio del lago de los cisnes de Tchaikovsky que suena en tus cerebro mientras sobrevuelas estas frías aguas.
Afortunadamente el lugar no tiene nada de terrible en realidad. Todo lo contrario, es un paisaje precioso, pero no negaré que si tuviese una pequeña barca de remos me dedicaría a buscar serpientes gigantes y demás animales extraños, solo por si acaso tengo la oportunidad de sacarles una foto.
Aquí os muestro una fotografía realizada por mí. Se trata del Río del Valle, un afluente del río Porcía en el occidente de Asturias. La hice hace más o menos seis años por estas fechas en una pequeña aldea que se llama La Veguina. La fotografía está sacada desde debajo de un pequeño puente a unos quince metros aproximadamente de la desembocadura del río. Bajo dicho puente la orilla derecha estaba formada por un manto de sedimento en el cual desde niño disfrutaba cobijándome para escuchar el ronroneo del agua pura que tan solo se encuentra en estos pequeños riachuelos. Hace un par de semanas fui al mismo sitio para intentar sacar una fotografía de mejor calidad del lugar, ya que esta ha sido realizada con una cámara de fotos mala y el resultado fue un poco desastroso, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que una riada durante el invierno había hecho que un tronco de árbol arrancado de algún punto cercano de la orilla impedía el paso y el manto de sedimentos ya no era tal, sino más bien un montón de piedras diseminadas por el fondo del río. Esta foto es la única imagen que me queda de las vistas que ese lugar ofrecía. Es un recuerdo de adolescencia y de niñez y me hace recordar el verdadero sentido de la fotografía. Si una tarde de verano no me hubiese aburrido y me hubiese dedicado a sacar fotos de la naturaleza sin sentido, ahora no podría ver de nuevo la imagen que tanto me gustaba ver de niño.