Pequeñas grandes cosas.

Fue un domingo por la noche cuando me tropecé por accidente, rebuscando entre cajas viejas, con aquel libro de poemas. Ahora veo las cucharas como espejos que deforman la realidad, las mesas como el suelo sobre el que reposan las manos y el perfume como el velo denso que resbala sobre la piel del cuello de las bellas damas.
La poesía es, en definitiva, esa pequeña cosa que nos hace creer que los objetos son más bonitos de lo que parecen.
0 comentarios